Crónica Geopolítica (51) – VENEZUELA: UN EXPERIMENTO FALLIDO
Oswaldo GARCÍA CRIOLLO
El Socialismo del Siglo XXI, impulsado por Hugo Chávez en Venezuela a partir de 2005, fue una propuesta ideológica que buscó superar y diferenciarse tanto del socialismo soviético del siglo XX como del capitalismo neoliberal, adaptándolo —al menos en el discurso— a las condiciones latinoamericanas.
El término “Socialismo del Siglo XXI” fue popularizado por el sociólogo alemán Heinz Dieterich, hasta hace poco residente en México y profesor de una universidad pública, pero Hugo Chávez lo adoptó, reinterpretó y lo convirtió en doctrina de Estado, proyecto político y programa económico y social. No fue un modelo teórico acabado, sino un proyecto político en construcción. Sus pilares fueron los puntos siguientes.
Anticapitalismo y antiimperialismo. Rechazo frontal al capitalismo, al que se presenta como explotador, inequitativo y deshumanizante. Fuerte discurso antiestadounidense y oposición a la hegemonía de EE. UU. Defensa de un mundo multipolar. En la práctica: ruptura con políticas de mercado y confrontación geopolítica.
Estado fuerte y centralizador. El Estado se convierte en el actor económico y político dominante. Nacionalización de sectores estratégicos: Petróleo (PDVSA, ya estatal, pero más politizada) Electricidad, Telecomunicaciones, Siderurgia y Cemento. Reducción del rol del sector privado. Esto derivó en presidencialismo autoritario y debilitamiento institucional.
Democracia “participativa y protagónica. Rechazo a la democracia liberal representativa tradicional. Impulsó a: Consejos comunales, cooperativas y Asambleas populares. El pueblo como sujeto directo de la política, pero supeditado al partido en el poder y al Presidente.
Redistribución de la riqueza. Uso de la renta petrolera para: Programas sociales (“misiones”), Subsidios en Salud, vivienda, educación y alimentación. Logro inicial: reducción de la pobreza extrema en la década de 2000 a 2010. Problema estructural: dependencia casi total del petróleo.
Propiedad social y economía mixta. Promoción de: Organismos estatales, Cooperativas, Empresas de “propiedad social”. Rechazo del lucro como motor principal. A esto le acompañó una baja productividad, corrupción y colapso empresarial con fuga de capitales humanos y financieros.
El Socialismo del Siglo XXI chavista combinó: una retórica marxista y anticapitalista, el uso de la figura de Simón Bolívar como anclaje histórico, Nacionalismo latinoamericanos en alianzas políticas con otros países como Cuba, sobre todo, Cristianismo social y Culto al liderazgo carismático de Chávez como líder y eje del sistema más que las instituciones.
Política exterior. Alianzas con gobiernos y actores anti EU como Cuba, China, Rusia e Irán. Creación de bloques alternativos: ALBA y Petrocaribe, para contrapesar la influencia de EE. UU. en la región.
Logros iniciales: Reducción de pobreza (2004–2012). Ampliación de servicios sociales. Empoderamiento simbólico de sectores excluidos. Gasto militar excesivo.
Fracasos estructurales: Destrucción del aparato productivo. Dependencia extrema del petróleo. Corrupción sistémica. Erosión de la democracia. Crisis humanitaria posterior con éxodo masivo de personas y fuga de capitales. Política polarizante y excluyente de los sectores de oposición.
En resumen, un proyecto populista, estatista y caudillista, financiado por la gran renta petrolera, con fuerte discurso de justicia social, pero sin bases económicas sostenibles ni institucionales sólidas y cero auto crítica. Más que un nuevo socialismo, terminó siendo una reinterpretación latinoamericana del socialismo de Estado, con resultados profundamente contradictorios. La riqueza petrolera fue derrochada.
(Pilón: en su delirio estatizante y expropiador Hugo Chávez afectó a varias empresas mexicanas importantes como los casos de CEMEX y GRUMA (Maseca). El problema fue que México no tenía firmado con Venezuela un acuerdo de protección bilateral de inversiones, lo que afectó las indemnizaciones en monto y tiempo de pago).

