“Orejas y rabo”
Pedro BOTERO Si el matador hizo una buena faena, la multitud pide al presidente el premio para el matador agitando los pañuelos blancos: una oreja del toro. Si la faena fue excepcional, se premia al torero con las dos orejas y en algunas plazas con el rabo también. Si el matador cortó al menos dos orejas durante la corrida, es elegible para ser sacado a hombros de la plaza. Lo anterior lo traigo a colación, por la comparecencia excepcional ante el pleno del Congreso del Estado, con motivo de la…
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