Opinión 

Pedagogía de la gestión social

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Por Samael HERNÁNDEZ RUÍZ.

La reforma educativa del presidente Enrique Peña Nieto parece estar estancada. El Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, ha iniciado una campaña de fuegos fatuos que parece responder más a un afán de publicidad que a resolver los problemas del servicio educativo. Además, en algunos casos, como en la política de evaluación, los comisionados del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE), y la transparencia, parece dar marcha atrás.

Tengo la impresión que el sistema educativo mexicano, en lo que a educación básica se refiere, sufre una especie de atipicidad: por un lado, es incapaz de aprovechar los cambios que a escala mundial favorecen reformas de fondo en la materia; pero tampoco puede resolver los viejos problemas de inequidad, rezago, ingobernanza y pluriculturalidad que enfrenta el sistema educativo.

Desde luego que hay que resolver las tareas del sistema educativo nacional y esa tarea le corresponde a la Secretaría de Educación Pública y a los gobiernos de los estados; pero los académicos y la ciudadanía, no deben olvidar que la fuente originaria del hecho educativo está en la familia, en la comunidad, en lo que se ha dado en llamar el “mundo de la vida”. No me gusta llamar a este tipo de hecho educativo “educación espontánea”, “educación informal”, “educación ambiental”, porque implica una carga de sentido que denota algo no científico o de segunda clase; prefiero llamarlo educación de gestión social, para diferenciarla de aquella que es de gestión gubernamental o privada y porque no encuentro un mejor nombre de momento.

En pocas palabras, se trata de indagar de qué manera es posible , y bajo qué condiciones se pueden trasladar ciertos servicios educativos a manos de la familia y la comunidad, todo ello con pleno reconocimiento del Estado.

Se me ocurre que los servicios de educación inicial (lactantes y maternales), así como la educación preescolar, podrían estar a cargo de las madres y padres organizados. Varias experiencias, incluso en México, muestran que esto es posible; mi agregado sería, que se les pagara a las madres, no un salario, sino una retribución que haga posible su labor en mejores condiciones.

Con algunas variantes, esto podría hacerse también en preescolar, primaria y secundaria. Existen experiencias documentadas que permiten asumir que, de entrada, es posible que las comunidades rurales, indígenas, o incluso barrios urbanos, puedan asumir esa tarea. Aquí la diferencia es que serían reconocidos por el gobierno para su correspondiente certificación y el pago de los docentes comunitarios, en vez de contratar maestros del SNTE o de la CNTE. Insisto, lo anterior no significa que abogue por la desescolarización o la desaparición de los docentes de carrera, estos últimos son muy necesarios en el sistema de educación pública y habría incluso que reflexionar qué papel jugarían en un sistema educativo de gestión social.

En educación Media y Superior hay también experiencias que permiten observar una mayor injerencia de lo comunitario o lo étnico en los modelos en desarrollo, pero es un tema que prefiero dejar para después. No obstante, mi experiencia en el desarrollo y operación piloto del modelo de Bachillerato Integral Comunitario y de escuelas superiores de educación intercultural, me hace pensar que en esos niveles también se puede hacer servicio educativo con gestión social.

Planteado el tema, una primera tarea es documentar las experiencias innovadoras cuyos elementos, procesos o efectos, fortalezcan la capacidad de las agencias comunitarias educativas, desde luego, lo anterior no excluye otros campos de innovación; a la par, debe darse la reflexión pedagógica correspondiente para fundamentar propuestas que operen en la práctica. Que el Estado mexicano reconozca o no estas opciones para complementar al sistema educativo nacional es otra cosa.

¿Quienes son los actores en esta propuesta de reforma educativa desde la sociedad?: los maestros, las organizaciones sociales, las autoridades locales, los padres y madres de familia, los empresarios, la comunidad académica y el ciudadano de a pié que tenga algo que aportar.

Me pongo a disposición de todos ellos para apoyar en la tarea.

samaelhernandezruiz@gmail.com.

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