Opinión Portada 

El comentario de hoy, martes 17 de febrero 2026

El lunes 8 de febrero, en su habitual conferencia de prensa, el gobernador Salomón Jara hizo un importante anuncio: ofreció hacer un relanzamiento de su gobierno, enmendar fallas y atender varios rubros prioritarios, que han socavado la confianza de los oaxaqueños en su administración: el nepotismo, la corrupción, la incompetencia en las dependencias y la falsa austeridad. Advirtió que este miércoles 18, anunciará cambios en su gabinete legal y ampliado.

Y es que los resultados del pasado proceso de revocación de mandato fueron preocupantes para el gobierno de la Primavera Oaxaqueña. Ofreció asumir medidas enérgicas. En efecto, el hecho de que 357 mil oaxaqueños de poco más de 900 mil que participaron en el referido procedimiento, reiterara en las urnas su inconformidad, no es algo simple. Es motivo de preocupación a este gobierno, justo a la mitad de su gestión.

Desde el mismo día de la votación, Jara Cruz admitió que su equipo de trabajo no ha estado a la altura de las circunstancias. Y también, que ha faltado mística y vocación de servicio entre sus colaboradores. En efecto, con la excepción de contados funcionarios –porque los hay- el resto ha visto el cargo público como botín, para dar rienda suelta a sus bajas pasiones o tomar el erario cual si fuera su propio peculio. Han hecho de la austeridad una burla.

Nada le ha hecho más daño a la Primavera Oaxaqueña que el nepotismo. Y no sólo el del gobernador sino de muchos funcionarios y funcionarias. La misma presidenta Claudia Sheinbaum recordó en su conferencia de prensa mañanera, la semana pasada, que existe una ley que sanciona y castiga dicho vicio. En efecto, tiene al menos 30 años que Oaxaca cuenta con la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos, que sanciona hasta con renuncia al cargo a quien contrate a la parentela.

Hemos visto en estos más de tres años de gobierno, frivolidad, excesos, soberbia. Además de incompetencia y protagonismo. Mientras el ejecutivo ha impulsado un gobierno de territorio, sus colaboradores insisten en hacerlo de escritorio. Encerrados a piedra y lodo. Se ha exacerbado el guarurismo. Funcionarios sin cargo que tenga que ver con seguridad pública o justicia, con caravanas de vehículos, escoltando sus lujosas camionetas. Otros cercanos, ya resolvieron su futuro económico.

Más allá de filias y fobias y, bajo la premisa de que sólo un buen gobierno alienta la confianza ciudadana y que existe la posibilidad de enmendar o corregir fallas -“somos humanos, no Dioses”, decía el escritor romano Petronio- esperamos que las medidas que tome el ejecutivo en bien de su mandato, sean las mejores y más satisfactorias para el gobierno y el pueblo oaxaqueño. (JPA)

Leave a Comment