El comentario de hoy, martes 4 de agosto 2020

Nuestra crítica al quehacer legislativo oaxaqueño no es ociosa. Cada vez, con mayor recurrencia, se observa que lo que ahí prevalece, es un excesivo protagonismo, un doble discurso e inmediatez. El pasado 20 de julio, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), invalidó el decreto por el que se reformó un artículo de la Ley de Extinción de Dominio para el Estado de Oaxaca, por invadir la competencia del Congreso de la Unión para legislar en la materia.
Se trata del decreto 661, publicado en el Periódico Oficial del estado, el 17 de agosto de 2019, ello cuando desde el 15 de marzo de ese año, los congresos estatales dejaron de ser competentes para legislar en ese ámbito. Sin embargo, hay todo un rosario de iniciativas, decretos, dictámenes, etc., que dejan más dudas que certezas en la sociedad.
El año pasado, la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que es mayoría en la legislatura local, aprobó una iniciativa para prohibir el uso del plástico, por lo que se condicionó su venta en comercios, tiendas de conveniencia o súper mercados. De la euforia ambientalista se pasó a la triste realidad. El efecto del decreto fue improcedente, ante la protesta de miles de comerciantes afectados.
La semana pasada, una legisladora de dicho partido presentó la primera lectura de dictamen, con proyecto de decreto para aprobarse en la sesión de este miércoles, que prohíbe la venta, distribución o donación de refrescos o bebidas azucaradas, así como alimentos con alto contenido de calorías, a menores de edad, con el argumento de que son precursores de la obesidad, sobre peso y enfermedades crónico-degenerativas, como la diabetes y otras.
No es una idea que haya que desechar, sino las condiciones en las que la misma se presenta. Tal vez en circunstancias de normalidad, hubiera causado un impacto social favorable. Pero no en este momento, cuando cientos de micro, pequeñas y medianas empresas están al borde o en la quiebra total, por los efectos demoledores de la pandemia en la economía. Ello hace presumir que nuestros y nuestras legisladoras locales o no conocen la realidad que vivimos o, simplemente el protagonismo político es mayor. La postura ambientalista, de protección al entorno natural y la salud, estoy convencido, es para la mayoría no más que una moda. ¿Acaso se han pronunciado en contra de los ataques sistemáticos para demeritar las energías limpias, de las que Oaxaca es pionera? ¿Han levantado la voz para rechazar el uso del carbón y los combustóleos para generar energía eléctrica? Ahí no son salvaguardias, sino depredadores del medio ambiente. (JPA)
