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El comentario de hoy, jueves 25 de febrero de 2016

humberto eco

El pasado viernes el diario italiano La Republicca y otros medios en el mundo dieron a conocer la muerte de uno de los pensadores italianos más prolíficos de los últimos tiempos. A los 84 años murió Humberto Eco. En 1980 se dio a conocer con su obra: El nombre de la rosa, que obtuvo reconocimiento internacional, dado que el entramado devela cuestiones de secrecía en la Iglesia Católica, que hoy más que nunca se han puesto en boga. Posteriormente vendría otra de sus obras más relevantes: El péndulo de Foucault, además de una serie de ensayos, obras filosóficas y escritos periodísticos diversos, todos ellos permeados no sólo por el ingenio sino por un conocimiento profundo de la naturaleza humana.

En 2007 se publicó su obra: A paso de cangrejo, una recopilación de sus artículos, reflexiones y decepciones, del período comprendido entre el año 2000 y 2006. En dicha obra analiza el devenir de la historia del mundo contemporáneo, que parece –dice- caminar hacia atrás, pues todos los avances científicos y tecnológicos que auguraban un futuro espléndido, se han convertido en fuentes de conflictos e insatisfacciones. Hay en el mundo una regresión, la nostalgia por el totalitarismo y diversas formas de racismo y xenofobia.

La obra en sí es una invitación a pensar sobre el presente y el futuro. Siguiendo a su paisano, el politólogo italiano Norberto Bobbio, dice Eco que “el deber de los hombres de cultura es hoy más que nunca sembrar dudas no recoger certezas”. Y arremete en contra de las guerras, de la intolerancia, el consumismo y otros vicios que siguen deformando la mente de los jóvenes y poniendo en riesgo a las generaciones del mañana.

El año pasado apareció la que presumo es su última obra: Número cero, con el sello editorial de Lumen. Se trata de una crítica demoledora al periodismo. En la solapa de la citada obra se lee: “El protagonismo de número cero, reciben en abril de 1992, a sus cincuenta años, la extraña propuesta de un tal Simei: va a convertirse en redactor jefe de Domani, en diario que se adelantará a los acontecimientos por medio de suposiciones y mucha imaginación, sin reparar en el límite que separa la verdad de la mentira, y chantajeando de paso a las altas esferas del poder”. Humberto Eco imaginó el periodismo de chantaje, extorsión, de presión, tal vez sin imaginar que en muchos aspectos retrató una realidad que hoy mismo se vive en el país. El pensador italiano, nacido en Alessandria, Piamonte, en 1932, fue maestro de la Universidad de Bolonia y de otras instituciones en donde abrevaron de sus conocimientos y dejó para el mundo de hoy, lecciones reveladoras para construir un mejor futuro. (JPA)

 

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