El comentario de hoy, jueves 20 de marzo 2025
Una vez más, los habitantes de Oaxaca de Juárez y municipios conurbados, empiezan a padecer los estragos de la sequía. Hay que subrayar que esto no es nada nuevo, pues incluso a lo largo del año el racionamiento de agua potable ha sido una constante. Hay colonias y asentamientos urbanos que padecen la escasez, no durante semanas sino, inclusive, meses.
Gobiernos van y gobiernos vienen y ninguno ha tenido la voluntad política de resolver de fondo el problema. Hace días, el ejecutivo estatal mencionó, en conferencia de prensa, la inminente reactivación del proyecto hidráulico de “Paso Ancho”, ahora llamada “Margarita Maza”, para garantizar el suministro del vital líquido al menos por 30 años. Dicho proyecto fue impulsado, desde 2008-2009, por el gobierno de Ulises Ruiz, pero ya no avanzó durante la administración de Gabino Cué, pues la Federación lo descartó.
Por datos obtenidos, se tenía ya un avance importante en la construcción de la cortina de la presa, pero hubo, además, serios problemas de impacto ambiental, sin olvidar que se ubica en una zona de conflicto agrario entre Sola de Vega y San Vicente Coatlán. De manera que, de no avanzar en la solución de los obstáculos, dicho proyecto puede estar condenado, una vez más al fracaso.
El agua potable se ha convertido en un tema de la agenda de la Federación. En los primeros días de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se dio a conocer una especie de plan nacional hídrico, que comprende la cita presa. Ello no obsta para reconocer que, el crecimiento de la mancha urbana, la sobre explotación de los mantos freáticos y su agotamiento, además de la mala infraestructura de distribución han contribuido a que vivamos esta crisis de manera permanente.
Cuestión de recordar que, cuando se llevaron a cabo las obras del adoquinado del Centro Histórico de la capital, hace al menos 20 años, quedó al descubierto una red de distribución de agua potable vieja y obsoleta. Se requiere pues, no sólo el aseguramiento del flujo hídrico, sino, además, la autorización de presupuesto para que el organismo operador pueda renovar la red de distribución.
Aún en temporada de estiaje son comunes las fugas, además, por supuesto, de que el gobierno estatal ha soslayado la realización de campañas de concientización sobre el cuidado del agua. Las protestas por la falta de suministro no se han hecho esperar. Lo grave es que esta crisis, como cada año, está apenas iniciando. Faltan los meses de abril y mayo, cuando el calor y la sequía nos pondrán, materialmente, contra la pared. (JPA)