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El comentario de hoy, jueves 12 de marzo 2026

Desde el inicio del gobierno de la Primavera Oaxaqueña y, en contraste al permanente discurso de “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”, se dieron algunas acciones que distan mucho del diálogo, la apertura y la humildad que tanto se pregona. Veamos. Luego de desalojar a las indígenas triquis que por más de una década mantuvieron de manera ilegal, una especie de tianguis en los pasillos del Palacio de Gobierno, éste, la llamada con eufemismo “casa del pueblo”, se cerró.

Si bien, se trató de resguardar las oficinas de grupos y organizaciones beligerantes que siempre las hay, dicho edificio se ha convertido, hasta hoy, en una fortaleza inexpugnable. Policías resguardan la puerta principal y las puertas laterales. Cualquier hijo de vecino o turista que quiera conocer la sede del Poder Ejecutivo o el mural del maestro García Bustos que luce en la escalinata central es, sencilamente, enviado por un tubo.

Para poder ingresar, ediles, autoridades auxiliares, dirigentes sindicales, periodistas, etcétera, deben anunciarse con los jenízaros, quienes solicitan la venia de los o las funcionarias, para que autoricen la entrada, una vez conocido el motivo de la visita. La respuesta es, la mayoría de las veces, “mi jefe está en una reunión. No los puede recibir en este momento. Que esperen”. Es decir, los nuevos cancerberos de la moral pública, pueden mantener ahí, en plena calle, una, dos o más horas a los solicitantes.

Y ahí están los y las funcionarias, encerrados a piedra y lodo en su palacio de cantera. Lejos de la realidad y de las exigencias y vivencias del pueblo. Ahí deambulan como fantasmas en convento, convencidos de que su estancia será eterna. Lejos del bullicio del populacho, de las consignas callejeras y de una realidad que sólo ven, antes y después de trasponer los muros del búnker.

Nada qué envidiarle pues, al Palacio Nacional, resguardado sí, por la Guardia Presidencial, pero rodeado de vallas y hasta de planchas metálicas. Residencia oficial desde 2018. Y es que el poder cuando es excesivo nunca se siente seguro. Decía Marco Aurelio, pensador romano que, muchos se olvidan de que “lo que ayer era pompa y poder, mañana será momia y ceniza”. En efecto, aquellos nombres de la política tan celebrados en otros tiempos, son hoy sólo vocablos caducos.

Oaxaca vive tiempos complejos hoy en día. Hay temas que se han convertido en bolas de nieve y que, una vez más nos ponen en el escaparate de la crítica y el escándalo. Si ello no hace que la clase gobernante ponga los pies en la tierra y asimile la realidad, sencillamente estamos perdidos como sociedad. (JPA)

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