Opinión 

El comentario de hoy, jueves 1 de julio 2021

El pasado 21 de junio se cumplió un año de la masacre de 15 personas, en la comunidad de Huazantlán del Río, municipio de San Mateo del Mar. Un homicidio múltiple que, por circunstancias extrañas e inexplicables, se ha sumergido en el fango de la sospecha y la complicidad. En efecto, a un año de haberse perpetrado, se desconocen los móviles y mucho más, se ha procedido conforme a derecho en contra de los autores materiales e intelectuales de dicha atrocidad.

En el fondo de todo subyacen muchas interrogantes: ¿qué fue exactamente lo que ocurrió en la citada comunidad huave que haya ocasionado el asesinato y aún la incineración de algunas víctimas? ¿Las diferencias políticas fueron de tal magnitud para desatar un crimen colectivo, que dejó en la orfandad a decenas de menores, viudas, viudos y familias dolientes, que siguen a la espera de justicia? ¿Qué hay detrás de todo ello para que a un año de distancia no haya detenidos, mucho menos consignados ante el Juez de Control? O más llanamente: ¿a quién o quiénes se trata de proteger?

El sismo que ocurrió a dos días de estos hechos, opacó lo que pudo ser un escándalo nacional. Lo que sorprende es la apatía para resolver el citado caso y la impunidad con la que presuntamente operaron los criminales. Se han mencionado nombres, desde el mismo día en que las redes sociales difundieron fotos grotescas de cadáveres humeantes o víctimas lapidadas, exhibiendo un sadismo ominoso, cual si fuera operación de sicarios cebados en sangre.

Las protestas de familiares han sido prácticamente ignoradas. Presumimos que no han tenido eco en las autoridades que procuran o administran justicia. Sin duda alguna, los autores materiales se siguen paseando libremente por la comunidad. Es más, hasta se ha guardado un total hermetismo de las pesquisas, si es que las hay, de este hecho deleznable que representa -aunque de momento no se vea así- una mancha para la actual administración. Desde su llegada, el nuevo Fiscal General del Estado ha estado desempolvando casos que se mantenían casi archivados o en reserva. Se espera que no sea el caso de Huazantlán del Río. Será un error histórico dejar en la impunidad el crimen de 15 personas que, si bien ya descansan, quienes les segaron la vida no han tenido el castigo que les impone la ley vigente. Se requiere un castigo ejemplar y no las abominables mesas de diálogo que maquillan el crimen y hacen que escenas como las que describimos se sigan repitiendo. Ante hechos consumados, aquí ya no vale aquello de abrazos no balazos. (JPA)

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