El comentario de hoy, jueves 7 de abril de 2016

Mucho nos preguntamos a menudo: ¿qué es lo que pasa en Oaxaca que tal parece que el índice de criminalidad está en un alza inédita, pues sólo en enero hubo al menos 55 homicidios dolosos y en lo que va del año suman cerca de 140? Hace unos días en una declaración pública, el hombre más informado del estado, que es el ejecutivo estatal, descartó la presencia del crimen organizado. No obstante, sin fatalismo de ninguna especie, la estadística criminal es preocupante.

En efecto, hay cosas que no se pueden ocultar y uno de esos rubros es el nivel de criminalidad, pero sobre todo el de impunidad. El porcentaje de homicidios que son esclarecidos es infinitamente inferior a los que se cometen. Es decir, los autores materiales y sobre todo los intelectuales, pueden dormir tranquilos. Por el momento, la acción de la justicia no caerá sobre ellos. Podrán andar a salto de mata e incluso ir y venir; entrar o salir del estado. Nada les afectará.

Y no es que dudemos del profesionalismo del Fiscal General del Estado y de su equipo de trabajo, que ha mostrado tablas en la institución que encabeza. No. Tampoco de la vocación de servicio de la mayoría de los elementos que laboran en la Agencia Estatal de Investigación –la AEI-. Lo que hay que subrayar es que los contados elementos que están en tareas de investigación no corresponden al elevado índice de criminalidad.

Hay decenas de elementos cuidando a funcionarios. Recogiendo a los niños de la escuela; llevando a la señora al mercado o al manicure; o simplemente dentro de los vehículos frente a las casas de los funcionarios, dormitando. Recordamos la promesa de campaña, allá en un lejano 2010, cuando se decía que el zapatero a sus zapatos y que quien quisiera escoltas o guardias personales, que los pagara de su bolsa.

Es paradójico que a menudo se diga que no hay recursos para viáticos; que no haya vehículos o elementos para realizar una investigación y que la dependencia responsable no cuente con los recursos necesarios y obligados para procurar justicia. Los señores legisladores, en su permanente abulia y apatía, no han alcanzado a discernir que nada puede lograr la entidad, sin que el aparato gubernamental cuente con lo necesario para poder cumplir con las expectativas ciudadanas.

Más allá de que haya o no presencia del crimen organizado; de que exista o no la calificación de Oaxaca como una de las entidades del país, lo preocupante e innegable es que en lo que va del año se han cometido cerca de 140 homicidios dolosos, de los cuales no se han resuelto ni un cinco por ciento. Y eso sí, es un asunto serio. (JPA)

 

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