El comentario de hoy, jueves 30 de junio

Según los estudiosos del folklore y las tradiciones locales, en 1932, un grupo de oaxaqueños, amantes de las mismas, propició el llamado “Homenaje Racial”, que en sus inicios fue una expresión de nuestro universo multiétnico y pluricultural. Fue un reconocimiento a nuestras raíces indígenas; a nuestra identidad; a los pueblos originarios de donde provenimos, unos más, otros menos. Buscó desde ese entonces, mostrar a México y al mundo, la riqueza cultural, la expresión de nuestras lenguas y costumbres.
El “Homenaje Racial” se transformaría después en los “Lunes del Cerro”, que durante muchos años amenizó el Grupo Folklórico Universitario, antes de devenir propiedad privada. El evento concitaba no sólo a turistas sino a miles de oaxaqueños que se daban cita para disfrutar los bailes, las danzas y la comida. Era un espectáculo para el gozo de propios y extraños. Era la expresión más acabada de nuestro folklore, de nuestra riqueza cultural y expresión de esa pluralidad étnica y lingüística, que tanto nos enorgullece.
En la época moderna, dicho evento cultural ha sido conocido como “Guelaguetza”, también denominada fiesta máxima de los festejos de julio. La temporada de mayor afluencia de turismo nacional y extranjero; el respiro necesario para la industria sin chimeneas; la supervivencia de miles y miles de familias oaxaqueñas. Sin embargo, desde hace diez años, este evento cultural se convirtió en el eje del chantaje magisterial, que año con año y sin razón alguna, busca a toda costa, boicotearlo.
Nos podemos preguntar: ¿Y qué carajo tiene que ver La Guelaguetza con la Reforma Educativa; con las demandas del magisterio o con alguna de sus burdas peticiones? Pues nada. Es sólo una forma ruin y perversa de chantaje. Una expresión de su atraso ideológico y una forma sui generis de mostrarse ante el mundo, de cuerpo entero, como un sector de la sociedad que lucha por todo, menos por la educación; que llama a la revolución, siempre que la misma se haga, con la quincena que le paga el gobierno represor.
Ha trascendido que Estados Unidos y otros países han recomendado a sus connacionales no viajar a Oaxaca. Se sabe que se han dado cientos de cancelaciones y que los disturbios que hemos padecido en los últimos días, además del cierre de carreteras, han creado un impacto negativo de los festejos de julio. Esta situación, ¿habrá de mejorar la resistencia respecto a la Reforma Educativa, a cancelar las evaluaciones o a la mejora salarial del magisterio? Por supuesto que no. Se trata sólo de joder a Oaxaca y a los oaxaqueños. De ese tamaño es la torpeza de la lucha magisterial. (JPA)
